Grasa abdominal y fuerza: un estudio de la URV mide con ecografía dónde se acumula
Un trabajo con 72 personas de 60 a 74 años asocia la grasa visceral con menos fuerza de prensión y, en mujeres, la subcutánea con peor marcha.

La pérdida de fuerza y de rendimiento físico con la edad no depende solo de cuánto músculo queda. Un estudio realizado en el Camp de Tarragona ha medido con ecografía dónde se acumula la grasa abdominal de personas mayores de 60 años y ha encontrado asociaciones distintas con los indicadores de sarcopenia según el sexo. Lo publica Frontiers in Endocrinology y lo ha difundido el medio Salud a Diario.
Qué se ha hecho exactamente
Se trata de un estudio transversal: fotografía a un grupo de personas en un momento dado y busca asociaciones estadísticas. No sigue a nadie en el tiempo ni prueba ninguna intervención, así que no permite decir qué causa qué.
Participaron 72 personas de entre 60 y 74 años residentes en la comunidad, 49 de ellas mujeres. El trabajo lo firma el grupo de investigación en Nutrición Funcional, Oxidación y Enfermedades Cardiovasculares (NFOC-Salut) de la Universitat Rovira i Virgili junto al Instituto de Investigación Biomédica Cataluña Sur, con participación del Hospital Universitario Sant Joan de Reus y la Universidad de La Rioja.
Las investigadoras diferenciaron mediante ecografía dos compartimentos de grasa abdominal: el tejido adiposo visceral, el que rodea los órganos, y el subcutáneo, el que está bajo la piel. Para valorar el estado muscular y funcional usaron tres medidas clásicas en la evaluación de la sarcopenia: masa muscular, fuerza de prensión de la mano y velocidad de la marcha.
Los resultados, por sexos
Tanto en hombres como en mujeres, una mayor cantidad de grasa visceral se asoció con más masa muscular pero menos fuerza. Es una combinación que aparece con frecuencia en la literatura sobre envejecimiento: tener músculo no equivale a que ese músculo genere fuerza, algo que ya han señalado los geriatras al discutir si pesa más la fuerza o la masa muscular.
En las mujeres apareció además un dato propio: la grasa subcutánea abdominal fue el único tipo de grasa asociado con un peor rendimiento en la prueba de velocidad de la marcha. En los hombres esa relación no se observó.
Los autores concluyen que, más allá de la cantidad total de grasa, su distribución aporta información relevante al valorar los distintos componentes de la sarcopenia.
Por qué la ecografía
En consulta, el riesgo asociado a la grasa abdominal suele estimarse con el perímetro de cintura. Es una medida barata y rápida, pero no distingue si la grasa está bajo la piel o alrededor de los órganos. La resonancia magnética y la tomografía computarizada sí lo hacen con precisión, aunque son caras y poco accesibles en atención primaria.
Claudia Jiménez-ten Hoevel, primera firmante del artículo, defiende que la ecografía permite separar esos compartimentos de forma no invasiva y más accesible, y que esa información complementa medidas habituales como la cintura o el índice de masa corporal. Anna Pedret, investigadora del grupo, recuerda que la grasa abdominal no se reparte igual en todo el mundo ni tiene las mismas características según dónde se acumule.
Qué significa para quien se mueve
Conviene leerlo con cautela. Son 72 personas de una única zona geográfica, en un diseño que solo detecta asociaciones. El interés práctico está sobre todo en la herramienta: si la ecografía se consolida como forma accesible de estimar la distribución de la grasa, podría afinar la detección temprana de problemas de fuerza y de marcha en personas mayores.
La prevención de la sarcopenia sigue apoyándose en lo conocido: mantener actividad física regular con trabajo de fuerza y equilibrio. Cualquier valoración individual del estado muscular corresponde a un profesional sanitario. Si quieres saber cómo interpretar este tipo de trabajos, puede ayudarte nuestra guía sobre cómo leer un estudio sobre ejercicio.
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Elaborado a partir de información publicada por Salud a Diario · Fuente primaria: documento original
