Teletrabajar resta 45 minutos de pie al día, según un estudio finlandés
Un estudio de la Universidad de Turku midió con acelerómetros los días de casa y de oficina de trabajadores híbridos: más tiempo sentados y menos actividad ligera.

El teletrabajo se ha instalado en muchas empresas españolas como una forma habitual de organizar la semana, y con él ha cambiado algo poco visible: cuánto se mueve el cuerpo a lo largo de una jornada. Una investigación de la Universidad de Turku (Finlandia) ha comparado los días de trabajo en casa con los días de oficina en personas con jornada híbrida, y el patrón que describe es el de un día más quieto. Lo recoge Men's Health España.
Qué midió el estudio
El trabajo, llamado Workday, se publicó en la revista International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity y no se basó en cuestionarios, sino en acelerómetros: dispositivos que registran el movimiento y permiten distinguir el tiempo sentado o tumbado, el tiempo de pie, la actividad ligera y la de intensidad moderada a vigorosa. Los investigadores compararon esas variables, junto con el sueño, dentro de las mismas personas, en función de si ese día trabajaban desde casa o acudían a la oficina.
Conviene señalar que la información publicada por el medio no detalla cuántas personas participaron ni durante cuántos días se llevaron el acelerómetro. Sin ese dato es imposible valorar hasta qué punto los resultados son extrapolables, así que lo razonable es leerlos como una descripción de un patrón observado, no como una medida exacta aplicable a cualquier trabajador.
Los números que arroja
Según los resultados recogidos, en los días de teletrabajo las personas dormían de media 15 minutos más y pasaban 45 minutos más sentadas o tumbadas que en los días de oficina. A la vez disminuían el tiempo de pie, la actividad física ligera y la de intensidad moderada a vigorosa.
La investigadora Kristin Suorsa apunta dos explicaciones. La primera, que el aumento del sedentarismo se debió sobre todo a estar menos tiempo de pie: en casa no suele haber puestos de trabajo pensados para trabajar erguido, algo más frecuente en las oficinas. La segunda, la desaparición del desplazamiento: los minutos de caminar o pedalear hasta el centro de trabajo no se sustituyen por otra cosa, sino que se reparten entre estar sentado, tumbado y dormir.
Por qué importa a quien se mueve
El sedentarismo prolongado se asocia en la literatura a molestias musculoesqueléticas y a un mayor riesgo cardiovascular. Los autores del estudio recomiendan interrumpir el trabajo en casa con pausas para levantarse y moverse con regularidad, y buscar oportunidades de sumar actividad física cuando sea posible.
Ese es el matiz interesante para quien practica ejercicio: el problema que describe el estudio no es solo la falta de sesiones de entrenamiento, sino la desaparición del movimiento de fondo, el que no se apunta en ninguna agenda. Caminar hasta el metro, subir escaleras, levantarse a hablar con alguien. Una clase de una hora no compensa por sí sola diez horas de silla, y el propio trabajo recuerda que también cayó el tiempo dedicado a actividad de intensidad moderada o alta en los días de casa.
Si el objetivo es empezar a reintroducir movimiento sin plantearse grandes cambios, resulta útil la idea de una dosis mínima diaria para arrancar. Y en el caso de quienes ya arrastran molestias lumbares tras meses de escritorio, la valoración de un profesional sanitario sigue siendo el punto de partida antes de cualquier programa; sobre lo que la investigación ha observado en ese terreno, aquí se ha repasado qué muestra la evidencia en dolor lumbar.
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Elaborado a partir de información publicada por Men's Health España · Fuente primaria: documento original
