El ejercicio, el factor con más peso para cuidar el cerebro según neurólogas
Un reportaje de elDiario recopila quince factores modificables ligados a la salud cerebral. La actividad física aparece como el de mayor efecto protector.

La prevención antes de que aparezcan los síntomas es, hoy por hoy, la herramienta con más respaldo frente a las enfermedades neurodegenerativas. Así lo plantea un reportaje publicado por elDiario en su sección Consumo Claro, que reúne quince factores modificables asociados a la salud del cerebro a partir de las explicaciones de tres neurólogas e investigadoras españolas. Entre todos ellos, el que aparece señalado con mayor efecto protector es el movimiento.
Por qué se habla de prevención y no solo de tratamiento
La doctora Teresa Moreno Ramos, neuróloga de la clínica Neuromed, sostiene en ese reportaje que la prevención primaria ha demostrado ser más eficaz que los nuevos tratamientos farmacológicos. El argumento que maneja tiene que ver con los tiempos de la enfermedad: los cambios cerebrales asociados al alzhéimer pueden comenzar hacia los 45 o 50 años, mientras que los síntomas suelen manifestarse a partir de los 60. Retrasar esa aparición, explica, no es un detalle menor: no es lo mismo convivir con una demencia a los 60 que a los 90.
Esa es la lógica que recorre toda la lista. No se trata de evitar una enfermedad de forma garantizada —nada de lo que recoge el texto lo promete—, sino de actuar sobre variables que la investigación asocia a un riesgo menor o a un retraso en la aparición del deterioro.
Qué dice el reportaje sobre la actividad física
El texto describe el ejercicio como el factor con mayor efecto protector sobre el cerebro y, además, independiente de los demás: su asociación con menor riesgo se mantiene aunque el resto de variables no cambie. Cita un metaanálisis de 2022 según el cual las personas físicamente activas presentaban un riesgo de demencia considerablemente menor. El reportaje no detalla el número de participantes ni los estudios incluidos, un dato que conviene tener presente al leer la cifra.
La doctora Miren Altuna, neuróloga investigadora en CITA-alzhéimer, describe en el artículo la pauta que plantea: al menos tres veces por semana, en torno a media hora de una actividad que eleve la frecuencia cardíaca. Según señala, quienes mantienen actividad física regular podrían presentar mayor velocidad de procesamiento, y añade un efecto indirecto relevante: la mejora de la calidad del sueño.
Ese encadenamiento es, quizá, lo más interesante del reportaje. El ejercicio aparece también como palanca sobre otros factores de la lista: ayuda a regular la tensión arterial —la hipertensión sostenida figura entre los riesgos más frecuentes y peor controlados—, influye en el metabolismo de la glucosa y se relaciona con menos ansiedad y mejor estado anímico. Aquí ya hemos contado cómo un neurocientífico del CSIC describe el sedentarismo como una forma de envejecimiento anticipado.
El resto de la lista, en contexto
Los otros factores que recoge el texto quedan fuera del terreno del movimiento: patrón alimentario, sueño, control de la tensión, tabaco, alcohol, audición, estimulación intelectual, vida social, salud mental, salud metabólica, estrés y protección frente a golpes en la cabeza. Sobre este último punto, la doctora Moreno menciona la posición de la Sociedad Española de Neurología respecto a los remates de cabeza en el fútbol y el uso del casco en bici y moto.
El propio reportaje insiste en que estos elementos están interconectados y en que empezar por uno tiene efectos que se propagan al resto. Conviene recordar que se trata de asociaciones observadas en población, no de garantías individuales, y que cualquier cambio de hábitos en personas con patología previa corresponde valorarlo a un profesional sanitario. En esa línea apuntan también las piezas sobre repartir el movimiento a lo largo del día frente a concentrarlo en una sola sesión.
- cerebro
- demencia
- prevención
- actividad física
- envejecimiento activo
- neurología
Elaborado a partir de información publicada por elDiario Consumo Claro · Fuente primaria: documento original
