Rodilleras y cinturones en el gimnasio: un fisio pide justificar su uso
Un fisioterapeuta explica en elDiario cuándo tienen sentido las sujeciones articulares al entrenar y por qué su uso permanente puede restar trabajo estabilizador.

Rodilleras de neopreno, coderas, tobilleras, cinturones lumbares y muñequeras se han convertido en parte del paisaje de cualquier gimnasio. El suplemento Consumo Claro de elDiario ha publicado un repaso al tema con el fisioterapeuta Samuel Martín, de Psicofisio, que resume su postura en una idea: el apoyo externo sustituye trabajo que, si no hay lesión, podría estar haciendo el propio cuerpo.
Qué prometen estos soportes
Todos los productos de este mercado —fajas lumbares, tutores de rodilla, bandas de compresión para codo y muñeca, tobilleras de tela rígida o neopreno— comparten el mismo planteamiento: dar estabilidad externa a una articulación, limitar movimientos no deseados o aportar información propioceptiva. El argumento comercial es que protegen y permiten entrenar más.
La propiocepción es la capacidad del cuerpo de saber en qué posición está y cómo se mueve. Según el artículo, un estudio realizado en deportistas jóvenes, sanos y sin lesiones no encontró que las rodilleras modificaran esa percepción, ni para bien ni para mal. Es decir, en una persona sin problemas articulares previos, el efecto fue neutro. El texto no detalla el número de participantes ni la duración de ese trabajo, un dato que conviene tener presente al interpretarlo.
En la misma línea, una revisión de estudios de 2022 citada por el medio concluyó que las medias y mangas de compresión pueden elevar la temperatura de la zona y aliviar algo las molestias musculares posteriores al ejercicio, pero no mejoraron la fuerza, la potencia ni la agilidad. Tampoco las empeoraron.
Dos situaciones en las que el fisioterapeuta sí los ve justificados
Martín no describe las sujeciones como algo malo en sí, sino como algo que debe tener un motivo. Señala dos contextos concretos:
- Esfuerzos próximos al límite. En un intento con carga máxima, el riesgo de lesión puede justificar ese margen de seguridad. Su matiz es que el soporte se retira después, no se queda puesto durante el resto de la sesión.
- Salida de una lesión. Limitar temporalmente el recorrido articular puede tener sentido cuando ha habido un desplazamiento excesivo, para no repetir el daño. El soporte permite cargar la articulación en los ejercicios de rehabilitación mientras la musculatura estabilizadora todavía no responde del todo, con la idea de ir quitándolo.
En ese escenario, apunta el artículo, la evidencia disponible no observó que los soportes de compresión debilitaran el músculo: reducían la sensación de fatiga y facilitaban el trabajo de recuperación de la función. Cuándo empezar y cuándo retirarlo es una decisión que corresponde al profesional que lleva el caso.
El vendaje del profesional no es la rodillera del gimnasio
Martín recuerda que muchos futbolistas y jugadores de baloncesto compiten vendados, en algunos casos por obligación contractual, y que ese vendaje se pone antes del partido y se retira al acabar. La clave, explica, es la especificidad: se diseña para frenar un movimiento concreto, no para inmovilizar la articulación entera.
La comparación con el gimnasio de barrio es la parte más útil del artículo. Noventa minutos de esfuerzos explosivos repetidos no se parecen a diez repeticiones en la prensa de piernas con carga submáxima. Para quien entrena tres veces por semana, sostiene el fisioterapeuta, la sujeción no aporta ventajas claras de rendimiento ni de protección, porque el riesgo de partida ya es bajo.
A cambio, se pierde parte del trabajo que harían los músculos que estabilizan la columna y las articulaciones, la función que el soporte suplanta. Es el argumento que aplica al cinturón lumbar usado por precaución en sentadillas: un estabilizador externo que, en su opinión, no refuerza nada.
El caso de la artrosis es distinto y conviene no mezclarlo: ahí las rodilleras aparecen entre las medidas no farmacológicas con respaldo, como recogimos al hablar de las terapias sin fármacos en artrosis de rodilla. Fuera de esos contextos clínicos, la imagen que usa Martín es la de las ruedecitas de la bicicleta: llega un momento en que toca quitarlas.
Fuente: elDiario / Consumo Claro.
- rodilleras
- propiocepción
- fisioterapia
- prevención de lesiones
- gimnasio
- estabilidad articular
Elaborado a partir de información publicada por elDiario Consumo Claro · Fuente primaria: documento original
