Rehabilitación cardíaca: qué es y por qué el ejercicio se prescribe como un fármaco
Un cardiólogo explica en 20minutos en qué consiste la rehabilitación cardíaca, a quién se ofrece y por qué el ejercicio se pauta tras pruebas de esfuerzo.

Recibir el alta después de un infarto o de una intervención cardíaca no cierra el proceso de recuperación. En esa etapa intermedia —volver a moverse sin miedo, saber qué esfuerzo se puede asumir— es donde se sitúan los programas de rehabilitación cardíaca, un abordaje en el que el ejercicio se prescribe con la misma lógica que un tratamiento. 20minutos ha publicado una entrevista con el cardiólogo Frank Martínez López, coordinador de la Unidad de Rehabilitación Cardíaca del Hospital Quirónsalud Sur, que explica cómo funcionan estos programas.
No es solo hacer ejercicio
Según describe el especialista, la rehabilitación cardíaca es una intervención multidisciplinar y estructurada que combina varios elementos: la prescripción de ejercicio físico, la educación sanitaria, el control de los factores de riesgo cardiovascular, el apoyo psicosocial y el ajuste del tratamiento farmacológico. El objetivo que señala es doble: mejorar la capacidad funcional de la persona y facilitar su reincorporación a la vida cotidiana y laboral.
Esa definición marca la diferencia con la idea extendida de que se trata de "empezar a andar" después del hospital. El ejercicio es una pieza central, pero no la única, y no funciona aislado del resto del seguimiento clínico.
A quién se ofrece
El cardiólogo recuerda que estos programas no se reservan a quienes han sufrido un infarto. Las guías actuales, explica, recomiendan ofrecerlos de forma sistemática a pacientes con síndrome coronario agudo o infarto de miocardio, a quienes han pasado por procedimientos de revascularización —tanto percutánea como quirúrgica—, a personas con cardiopatía isquémica estable, insuficiencia cardíaca crónica estable, valvulopatías intervenidas y a receptores de trasplante cardíaco.
Otro punto que subraya es que la modalidad puede variar: presencial, telemática o domiciliaria, o un formato híbrido. Los programas a distancia han ganado espacio en los últimos años, sobre todo para pacientes con dificultades de desplazamiento.
Por qué no se puede improvisar la intensidad
La parte más relevante para cualquiera que se mueva es la forma en que se decide la carga. Martínez López insiste en que la pauta debe ser individualizada y basarse en la estratificación de riesgo de cada paciente y en los resultados de pruebas de esfuerzo: ergometría, ergoespirometría o prueba de esfuerzo cardiopulmonar. Esas pruebas permiten ver cómo responde el organismo al esfuerzo y calibrar la intensidad en consecuencia.
De ahí se deriva una advertencia que el propio especialista hace explícita: tras un problema cardiovascular no es aconsejable arrancar a entrenar por cuenta propia. Dos personas con diagnósticos parecidos pueden necesitar programas muy distintos. La valoración corresponde al equipo sanitario que sigue el caso.
Qué dicen los datos, y hasta dónde llegan
Sobre la evidencia, el cardiólogo se apoya en un metaanálisis reciente en pacientes con cardiopatía coronaria, que asocia la participación en programas de rehabilitación basados en ejercicio estructurado con una reducción de la tasa de reinfarto y de la mortalidad cardiovascular. La cifra que cita: se evitaría una muerte cardiovascular adicional por cada 37 pacientes tratados frente a quienes no acceden a esta intervención. También menciona un descenso de los ingresos hospitalarios por descompensación. El texto original no detalla cuántos estudios ni cuántos participantes agrupa ese metaanálisis, ni el periodo de seguimiento, así que conviene tomar el dato con esa limitación.
El propio especialista introduce un matiz que no suele aparecer en este tipo de piezas: la evidencia pronóstica más sólida procede de cohortes de pacientes con cardiopatía isquémica, y esos resultados no deben trasladarse de forma automática a otros perfiles. En insuficiencia cardíaca, enfermedad valvular, personas intervenidas mediante TAVI o receptores de trasplante puede haber beneficios funcionales, pero no son el mismo cuerpo de datos.
Qué se mide como mejora
El progreso, según el texto, no se valora únicamente por cuánto ejercicio tolera la persona. Importa también que el organismo responda de forma más eficiente al esfuerzo y que esa mejora se note en lo cotidiano: subir escaleras, cargar la compra, moverse sin sensación de límite. Es la misma lógica que aparece en otros ámbitos del movimiento, donde la fuerza pesa más que la masa muscular a la hora de explicar la autonomía, o en el vínculo entre sedentarismo y envejecimiento anticipado.
Fuente: 20minutos.
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Elaborado a partir de información publicada por 20minutos Salud · Fuente primaria: documento original
