Trocanteritis: por qué afecta más a mujeres y qué papel tiene el glúteo medio
Un traumatólogo explica en elDiario el síndrome de dolor del trocánter mayor: afecta al 15% de las mujeres de 50 a 79 años y el tratamiento suele ser conservador.

El dolor en la cara lateral de la cadera, el que aparece al tumbarse de ese lado o al caminar unos minutos, tiene un nombre popular —trocanteritis— y otro clínico más largo: síndrome de dolor del trocánter mayor. El traumatólogo deportivo Juan Arnal lo explica en un artículo publicado por elDiario (sección Consumo Claro), donde describe por qué se concentra en mujeres y por qué la debilidad de la musculatura glútea ocupa un lugar central en el cuadro.
Qué hay detrás del nombre
Según el texto, la trocanteritis no es una sola lesión, sino un conjunto de problemas que pueden coincidir: la inflamación de la bursa trocantérica —un pequeño saco con líquido que amortigua la zona—, chasquidos y tendinopatía de la musculatura abductora de la cadera.
El trocánter mayor es la prominencia ósea que se palpa en el lateral del fémur. Por encima discurre el tensor de la fascia lata, un músculo que cruza cadera y rodilla y que, por atravesar dos articulaciones, tiende a acortarse y a generar fricción. Cuando ese roce se repite, primero se irrita la bursa; si la irritación se mantiene, el traumatólogo señala que la inflamación se cronifica y aparecen tendinopatía y fibrosis del tejido.
El mismo músculo explica una asociación frecuente con la rodilla: en su porción inferior participa en el llamado síndrome de la cintilla iliotibial. Arnal apunta que hay personas que, cuando tienen trocanteritis, arrastran algún síntoma en la rodilla, y que al tratar una zona suele mejorar la otra.
Por qué la sufren más las mujeres
Las cifras que recoge el artículo hablan de una diferencia clara: el síndrome afecta al 15% de las mujeres de entre 50 y 79 años frente al 6,6% de los hombres de esa misma franja. "El 90% de los casos son de mujeres", afirma el traumatólogo, que lo relaciona con la mayor distancia entre trocánteres asociada a la anatomía de la pelvis femenina, lo que aumentaría la tensión sobre esa estructura.
A la anatomía se suman los hábitos. El texto menciona como situaciones de más riesgo las actividades que comprimen la cara lateral de la cadera —ciertos ejercicios en el suelo o de danza— y las que implican flexión y extensión repetidas, como el ciclismo o la carrera de fondo.
El factor más frecuente: la debilidad del glúteo medio
Con todo, Arnal sitúa el problema más habitual en el extremo opuesto al exceso de ejercicio. Si el glúteo medio y los rotadores de cadera no sostienen su parte del trabajo, el tensor de la fascia lata asume una carga que no le corresponde y se irrita. En sus palabras, unos glúteos o rotadores más débiles obligan a demandar más de ese músculo auxiliar, y eso multiplica los problemas en la zona del trocánter. De ahí que el artículo asocie el cuadro a perfiles con poca actividad y, en particular, con poco trabajo de fuerza sostenido en el tiempo.
Cómo se aborda
El traumatólogo describe que en torno al 90% de los casos se resuelve con tratamiento conservador: fisioterapia, ejercicios de fuerza y estiramiento y antiinflamatorio local si el dolor es agudo. El artículo repasa varias propuestas orientadas a activar la musculatura glútea y a reducir la tensión lateral —elevaciones de pierna en decúbito lateral, puente de glúteo, sentadilla isométrica contra la pared y estiramiento del glúteo tumbado—, con el criterio de reforzar la cadera sin comprimir la zona dolorida.
Cuando esa vía no funciona, el texto menciona un segundo escalón con infiltraciones, ondas de choque, técnicas de fisioterapia más invasivas y, en última instancia, cirugía para liberar el tensor de la fascia lata. Arnal insiste en que la mayoría de los casos no llega a ese punto.
Conviene recordar que se trata de la explicación de un especialista en un medio generalista, no de un ensayo clínico: no hay aquí datos de un estudio con participantes ni seguimiento. Y que un dolor lateral de cadera persistente admite varias causas, por lo que la valoración y la pauta concreta corresponden a un profesional sanitario. En el terreno del ejercicio, la idea de fondo coincide con lo que ya se plantea en otros cuadros de dolor: la estabilidad no la sostiene un músculo aislado, sino el conjunto que estabiliza la pelvis y el tronco.
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Elaborado a partir de información publicada por elDiario Consumo Claro · Fuente primaria: documento original
