Suelo pélvico en septiembre: una fisioterapeuta pide valorar antes de entrenar
Una fisioterapeuta especializada plantea en 20minutos nueve ideas para repensar el suelo pélvico: ni Kegels automáticos ni renunciar a correr o levantar peso.

La vuelta a las rutinas suele traer listas de buenos propósitos, y el suelo pélvico casi nunca aparece en ellas. La fisioterapeuta Elena Valiente Diez, especialista en suelo pélvico y ejercicio durante el embarazo y el posparto, ha publicado en el vertical de bienestar de 20minutos un texto en el que propone nueve cambios de enfoque sobre esta musculatura. No es una tabla de ejercicios: es, sobre todo, una invitación a dejar de entenderla como una zona que solo se recuerda cuando falla.
Qué hace el suelo pélvico además de la continencia
El punto de partida de la autora es que esta estructura no se limita a evitar pérdidas de orina o de gases. Participa en el sostén de los órganos pélvicos, interviene en la función sexual y trabaja de forma coordinada con el abdomen, el diafragma y el resto del cuerpo cada vez que nos movemos o hacemos esfuerzo. Por eso, sostiene, reducir su cuidado a un síntoma concreto deja fuera casi todo lo demás.
Si quieres situar el tema antes de seguir, en este medio hemos repasado qué es el suelo pélvico y qué lo debilita.
"Frecuente no significa normal"
Dos de los nueve puntos giran alrededor de la misma idea: la normalización. Valiente enumera frases que, según cuenta, escucha con frecuencia en consulta —que solo pasa al estornudar, que un poco al correr no es nada, que después de tener hijos es lo esperable— y plantea que su frecuencia no las convierte en algo inevitable. En lugar de adaptar la vida para esquivar el episodio, propone preguntarse por qué ocurre.
De ahí se deriva un segundo argumento: cuando un síntoma empieza a decidir si sales a correr, si bebes agua antes de salir de casa o a qué planes vas, la autora considera que merece una valoración. El objetivo del tratamiento, escribe, no es solo la musculatura, sino recuperar función y calidad de vida.
Contraer no es el único trabajo
Uno de los malentendidos que señala es la idea de que cuanto más contraído esté el suelo pélvico, mejor. Según su planteamiento, una musculatura sana es la que se contrae de forma eficiente cuando hace falta, pero también se relaja cuando toca, y responde de manera automática ante los aumentos de presión abdominal. La coordinación con la respiración ocupa aquí un lugar central; en Pilates, de hecho, esa relación entre respiración y movimiento es parte de la técnica.
En la misma línea critica los ejercicios de Kegel aplicados "porque sí". Puede haber debilidad, dificultad de coordinación, incapacidad para relajar o combinaciones de todo ello, y repetir contracciones sin saber qué se necesita no siempre es la mejor estrategia. Intensidad, duración, repeticiones, frecuencia y progresión deberían ajustarse a cada persona: primero valorar, después entrenar. Esa valoración corresponde a un profesional, no a un artículo.
Correr, saltar y levantar peso
El texto se aparta de la idea de que ciertos ejercicios sean enemigos automáticos del suelo pélvico. Correr, saltar o entrenar fuerza aumentan las demandas sobre el sistema abdominopélvico, pero la pregunta que propone la fisioterapeuta no es si esas actividades son peligrosas, sino si el cuerpo está preparado para tolerar esa carga. Con valoración, trabajo de fuerza y progresión, defiende, se pueden recuperar actividades abandonadas por miedo.
El último propósito es el más integrador: el suelo pélvico no trabaja aislado. Forma parte de un conjunto en el que diafragma, abdominales, multífidos y esta musculatura tienen que sincronizarse cuando sube la presión, algo que conecta con los estabilizadores que casi nadie entrena. Levantarse, cargar peso, hacer una sentadilla o jugar con un niño son las situaciones reales en las que se espera esa respuesta coordinada.
Etapas en las que la autora sitúa la revisión
Valiente menciona momentos en los que considera especialmente útil conocer cómo funciona esta musculatura, aunque no haya molestias: embarazo, posparto, perimenopausia y menopausia, la vuelta al deporte tras el parto y el inicio de actividades de mayor impacto. Sobre la menopausia insiste en que los cambios hormonales y en los tejidos existen, pero que cumplir años no obliga a aceptar las pérdidas de orina o las molestias como un destino.
Conviene recordar que se trata de la perspectiva profesional de una fisioterapeuta en un artículo divulgativo, no de la presentación de un estudio con datos propios.
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Elaborado a partir de información publicada por 20minutos Salud · Fuente primaria: documento original
