Vicente Mera sitúa a los 60 el punto en que se empieza a perder autonomía
El especialista en longevidad defiende intervenir antes de que aparezcan los problemas y repartir el tiempo entre trabajo cardiovascular, fuerza y elasticidad.

El médico Vicente Mera, especialista en medicina interna y longevidad, ha vuelto a poner el foco en una idea que repiten quienes trabajan con población mayor: lo que determina cómo llegas a los 80 se decide mucho antes. En una jornada sobre el futuro de la longevidad, recogida por 20minutos, situó en torno a los 60 años el momento en que, en muchas personas, empieza a resentirse la autonomía.
Qué dijo y en qué contexto
Mera describió ese umbral con una imagen gráfica: a partir de esa edad «la cremallera empieza a atascarse». Su argumento es que después de los 60 suelen aparecer problemas que no impiden seguir cumpliendo años, pero que se pagan en bienestar y en capacidad para valerse por uno mismo. De ahí su conclusión: la intervención no debería empezar cuando llega la enfermedad, sino antes.
Conviene situar lo que es esto y lo que no es. Se trata de las declaraciones de un profesional en un acto divulgativo, no de un estudio nuevo. La edad de los 60 no es un interruptor biológico ni un dato medido en una cohorte: es la lectura clínica de alguien que trabaja con ese perfil de pacientes. Dicho eso, coincide con lo que señalan trabajos de seguimiento largo. Un seguimiento de 47 años que sitúa el declive físico hacia los 35 apunta a que el deterioro arranca bastante antes de que se note.
El reparto que propone: cardio, fuerza y elasticidad
Preguntado por los hábitos con más peso, Mera coloca en primer lugar la alimentación y, en segundo, el ejercicio, que entiende ligado al anterior: quien se mueve más necesita comer más. Sobre la parte que interesa aquí, lo que dice recomendar a sus pacientes es repartir el tiempo entre trabajo cardiovascular, trabajo de fuerza y elasticidad o estiramientos, sin que uno desplace a los demás.
Ese reparto en tres frentes es la parte más reconocible de su discurso para quien enseña movimiento. Las recomendaciones internacionales de actividad física llevan años combinando resistencia aeróbica y fuerza, y añadiendo equilibrio en personas mayores. La idea de que caminar baste suele quedarse corta cuando lo que está en juego es la masa muscular: ya lo planteaba otro especialista al sostener que caminar a diario no es suficiente para llegar bien a los 80.
Los otros pilares que menciona
Mera completa su esquema con el sueño —insiste en la calidad del descanso más que en el número de horas—, la gestión emocional, el estrés y la vida social, a los que suma el control hormonal, la microbiota y la exposición a tóxicos. También afirma que el estilo de vida pesa el doble que la genética, una proporción que repite en sus intervenciones y que conviene tomar como una estimación divulgativa, no como una cifra medida.
El artículo original cita como referencia un estudio de cohorte publicado en JMIR Public Health and Surveillance en 2024 sobre el impacto de los hábitos saludables en la esperanza de vida y el gasto sanitario, realizado con datos poblacionales de Taiwán. No es un trabajo sobre ejercicio concreto ni sobre los umbrales de edad que menciona Mera, así que no respalda punto por punto lo que afirma.
Qué hacer con esto
Para quien practica o enseña movimiento, la parte aprovechable es el enfoque temporal: cuanto más tarde se empieza a trabajar fuerza, equilibrio y amplitud de movimiento, más se parte de un déficit. La pérdida de autonomía rara vez llega de golpe; suele ser la suma de menos masa muscular, menos equilibrio y menos confianza al moverse.
Nada de esto sustituye una valoración individual. Si hay dolor, una patología diagnosticada o una lesión reciente, quien debe decidir por dónde empezar es un profesional sanitario que te conozca.
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Elaborado a partir de información publicada por 20minutos Salud · Fuente primaria: documento original
