"La fuerza predice mejor la longevidad que la masa muscular", según un endocrino
El médico Borja Bandera sostiene que importa más lo que el músculo es capaz de hacer que los kilos que pesa. Qué hay detrás de esa idea.

Men's Health España ha publicado una serie de declaraciones del médico Borja Bandera, especialista en endocrinología y nutrición, en las que defiende una idea que lleva tiempo circulando entre quienes estudian el envejecimiento: lo que mejor se relaciona con la calidad y la esperanza de vida no sería la cantidad de músculo que alguien tiene, sino lo que ese músculo es capaz de hacer. Es una afirmación de un profesional, no un estudio nuevo, pero conecta con un debate que interesa a cualquiera que entrene.
Cantidad no es lo mismo que función
El argumento central de Bandera es que la correlación entre kilos de músculo y capacidad de generar fuerza no es perfecta. Para ilustrarlo recurre a un ejemplo directo: si la masa muscular fuese el factor decisivo, los centenarios serían exculturistas, y lo que se observa, señala, va más bien en sentido contrario.
Introduce además el concepto de dinapenia, la pérdida de fuerza asociada a la edad, que según describe avanza hasta tres veces más rápido que la pérdida de masa. Es decir: un músculo puede conservar su volumen y, al mismo tiempo, perder buena parte de su capacidad de producir tensión. A eso añade que el tejido puede estar infiltrado de grasa o de colágeno inerte, lo que daría lugar a un músculo voluminoso pero funcionalmente poco eficiente.
El médico recuerda también que la fuerza de prensión manual se ha estudiado como predictor de mortalidad por todas las causas, y afirma que en esa literatura se comporta mejor que indicadores como el colesterol o la presión arterial sistólica. Conviene leerlo con la cautela habitual: hablamos de asociaciones estadísticas en poblaciones, no de una prueba individual que diga cuánto va a vivir nadie. Esa distinción es la misma que aparece en otras medidas funcionales, como la prueba de levantarse de la silla.
La curva en J y el coste del tejido
Bandera describe la relación entre masa muscular y supervivencia como una curva en J: tener muy poca se asocia a un riesgo elevado; tener una cantidad razonable lo reduce de forma marcada; y, a partir de cierto punto, seguir acumulando volumen vuelve a asociarse con más mortalidad. No por el músculo en sí, matiza, sino por lo que cuesta sostenerlo.
Entre esos costes cita el estrés cardiovascular —el músculo esquelético está muy irrigado y el corazón debe bombear hacia él—, un precio osteoarticular y la energía que se detrae de otras funciones de mantenimiento y reparación del organismo, como la vigilancia inmunitaria. Menciona asimismo el uso de esteroides anabolizantes como factor claramente perjudicial en los extremos del culturismo.
Como referencia cuantitativa, sitúa el menor riesgo asociado en un índice de masa libre de grasa de entre 20 y 25 kg/m² en varones adultos, y considera que por encima de 25 se entra en valores poco habituales sin ayuda farmacológica.
Qué queda para quien entrena
La conclusión que propone es combinar el trabajo de fuerza con el de capacidad cardiorrespiratoria, en lugar de perseguir tamaño a cualquier precio. Es una idea coherente con lo que se repite desde la geriatría cuando se habla de fuerza y masa muscular en el envejecimiento, y con las recomendaciones sobre la dosis mínima semanal de trabajo de fuerza.
Se trata, en cualquier caso, del punto de vista de un especialista expresado en una entrevista, sin datos originales detrás. Cualquier decisión sobre cómo entrenar en presencia de patología corresponde valorarla a un profesional sanitario o a quien dirija la sesión.
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Elaborado a partir de información publicada por Men's Health España · Fuente primaria: documento original
